Estas primeras murgas, integradas por seis o siete miembros, cambiaban las letras originales de canciones por otras de tono picaresco y utilizaban instrumentos de viento fabricados con cartón. La murga evolucionó y fue reconocida como una nueva categoría en 1917. El número de componentes fue creciendo un promedio de 20 integrantes y se comenzó a utilizar el bombo, el platillo y el redoblante. Esta innovación fue obra de José "Pepino" Ministerio quien también impuso la vestimenta del director con frac, levita y zapatillas. En la década de 1980 la corriente denominada canto popular le dio nuevos impulsos a la murga.
Aparecieron títulos de gran arraigo popular como La Reina de la Teja y Falta y Resto y se revitalizaron otros como Areca la Cana y Los Diablos Verdes, que prolongaron sus actuaciones a todo el año.

