Gloria nacional y artista emblemático de la cultura, hace pocos días cumplía con su cita con el tambor. Acompañando el arranque de la Comparsa C1080 en las Llamadas, rodeado de sus seres queridos y en plena calle Isla de Flores como cada año, durante sesenta, se lo vio desfilar con su clásico “piano” construido por Juan Velorio.
A partir de los años cuarenta participó de la fiesta candombera saliendo con Añoranzas Negras, Guerreros Africanos, La Clásica Candombera y Morenada. Junto a Cachila Silva acompañó a C1080 desde su fundación en la cita ritual del Desfile de Llamadas.
Acompañó en varias ocasiones al Carnaval asistiendo al Teatro de Verano, contribuyendo con su talento a múltiples iniciativas institucionales, alentó siempre a la fiesta de los uruguayos cuando muchos intelectuales y artistas nacionales desconocían la importancia, belleza y arraigo popular del Carnaval. En su figura y talento encontró siempre impulso e inspiración.
Carlos Páez Vilaró estará presente en el alma popular carnavalera y el repique de cada tambor lo traerá a la memoria.

